jueves 12 de noviembre de 2009

El consejo ecológico II

Y por si lo de la NASA ha sonado a cuento chino o no lo ha dejado muy claro, he leído esto otro que también lo reafirma; dedúcelo por reducción al absurdo:

En primer lugar, la cantidad de oxígeno que consume una planta de tamaño razonable (que cabe en un dormitorio) es bastante más pequeña que la que consume una persona. Si la falacia fuera cierta, las noches de bodas serían las antesalas de los funerales: los novios dormirían juntos y, a la mañana siguiente, uno de ellos (o los dos) aparecería muerto. ¿Y los hermanos? En muchas familias en las que duermen dos en la misma habitación – incluso más, si hay muchos niños y poco espacio – los pequeñuelos deberían caer fulminados durante la noche como golondrinas.

En segundo lugar, ¿qué tiene que ver el que estés durmiendo? ¿Y si estás despierto? En el colegio, cuando éramos niños y estábamos cuarenta en una habitación durante horas, ¡cuarenta niños!, ¿es que no debería habernos faltado mucho más oxígeno que con unas plantas en el dormitorio? “Profesor, ¿puedo salir al pasillo un momento? Es que Juanito consume mi oxígeno y me estoy ahogando.”

En tercer lugar, otra cosa es si algo en la habitación produce un gas venenoso (como monóxido de carbono), pero quedarse sin oxígeno es muy, muy difícil. Aunque cada planta de tu dormitorio consumiera lo mismo que diez personas respirando en tu cuarto, ¿pero en qué tipo de dormitorio duermes si el oxígeno no puede entrar? ¿Está herméticamente cerrado? ¿Si enciendes una vela, al cabo de un tiempo se apaga? Entiendo que un astronauta en la Estación Espacial Internacional se preocupe por el oxígeno que le queda pero, ¿en una casa normal? Absurdo.

Lo único que se me ocurre (porque, en muchos otros países esta falacia no es común) es que alguien, siendo niño en clase de Naturales, escuchó que “las plantas, de día, realizan la fotosíntesis y consumen dióxido de carbono, y de noche respiran oxígeno” (¡como si las plantas no respirasen también de día!), y pensó…“Las plantas respiran oxígeno de noche y nos lo quitan…¡no debemos dormir con plantas!”

martes 10 de noviembre de 2009

El consejo ecológico

Dormir en habitaciones con plantas no es perjudicial

Hace ya más de un siglo, un científico formuló que no era conveniente tener plantas en el dormitorio. Esta afirmación cuajó tanto en la gente que ha llegado intacta hasta nuestros días. Pero, en realidad, tener plantas dentro del dormitorio, así como en el resto de la vivienda, no sólo es aconsejable para el ambiente sino para nuestra salud. Es cierto que durante la noche, es decir cuando la planta no recibe luz, ésta no hace la fotosíntesis y únicamente respira, por lo tanto consume oxígeno y emite dióxido de carbono, pero el balance global diario entre el oxígeno producido y el consumido es positivo. Puesto que la presencia de plantas incrementa el nivel de oxigenación del ambiente interior, su actividad nos favorece. Lo demuestran diversos estudios, entre ellos un experimento realizado en 1995 por la NASA en su Centro Espacial de Houston (Texas), donde un científico permaneció durante quince días dentro de una habitación de nueve metros cuadrados, herméticamente cerrada, junto con 30.000 espigas de trigo que le proporcionaron oxígeno para sobrevivir. Además, si comparamos la cantidad de oxígeno consumido por una planta mientras dormimos respecto a un compañero de habitación, resulta ser menor en la primera; ¡en cambio, no se nos ocurriría desterrar al compañero del dormitorio y enviarlo a dormir al pasillo!







El eclipse de la familia II

Se trata de una crisis en la autoridad en las familias. Pero ¿qué supone dicha crisis? En primer lugar, una antipatía y recelo no tanto como el concepto mismo de autoridad, sino contra la posibilidad de ocuparse personalmente de ella en el ámbito familiar del que se es responsable.

En su esencia, la autoridad no consiste en mandar; etimológicamente la palabra proviene de un verbo latino que significa algo así como "ayudar a crecer". La autoridad en la familia debería servir para ayudar a crecer a los miembros más jóvenes, configurando del modo más afectuoso posible lo que en la jerga psicoanalítica llamaremos "principio de realidad".

Es natural que los niños carezcan de la experiencia vital imprescindible para comprender la sensatez racional de este planteamiento y por eso hay que enseñárselo. Los niños -esta obviedad es frecuentemente olvidada- son educados para ser adultos, no para seguir siendo niños. [...] Si los padres no ayudan a los hijos con su autoridad amorosa a crecer y prepararse para ser adultos, serán las instituciones públicas las que se vean obligadas a imponerles el principio de realidad, no con afecto sino por la fuerza. Y de este modo sólo se logran envejecidos niños díscolos, no ciudadanos adultos libres.

Fernando Savater. El valor de educar. Ariel. 2000

El eclipse de la familia

Según Fernando Savater, la educación familiar funciona por vía del ejemplo, no por sesiones discursivas de trabajo. Un ejemplo claro es el de la mentira: se les dice a los niños que no hay que mentir, pero no se les enseña a no mentir, puesto que somos los primeros que mentimos delante de ellos.

El protagonismo para bien y para mal de la familia en la socialización primaria de los individuos atraviesa un indudable eclipse en la mayoría de los países, lo que constituye un serio problema para la escuela y los maestros.

Así se refiere Juan Carlos Tedesco a los efectos de esta mutación: Los docentes perciben este fenómeno cotidianamente, y una de sus quejas más recurrentes es que los niños acceden a la escuela con un núcleo básico de socialización insuficiente para encarar con éxito la tarea del aprendizaje. Para decirlo más esquemáticamente; cuando la familia socializaba, la escuela podía ocuparse de enseñar.

Ahora que la familia no cubre plenamente su papel socializador, la escuela no sólo no puede efectuar su tarea específica con la tarea del pasado, sino que comienza a ser objeto de nuevas demandas para las cuales no está preparada.

Con mayor frecuencia, los padres y otros familiares, siente desánimo o desconcierto ante la tarea de formar las pautas mínimas de su conciencia social y las abandonan a los maestros, mostrando luego tanto mayor irritación ante los fallos de éstos cuanto que no dejan de sentirse culpables por la obligación que rehúyen.
No me refiero a causas sociológicas, como la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y su igualación en muchos planos con los varones, la posibilidad de recurrir al divorcio y la variabiliad que introduce en las relaciones de pareja, la reducción del número de miembros fijos en la familia por ser cada vez más costosa o problemática la convivencia doméstica de varias generaciones de parientes, la "profesionalización" de las tareas del hogar que pasa de ser el nivel más humilde de la escala familiar -pero familia al fin y al cabo- a una prestación puntual que sólo pueden permitirse de forma estable las élites económicas, etc.

La principal consecuencia de estas transformaciones es que en los hogares modernos de los países desarrollados cada vez hay menos mujeres, ancianos y criados, que antes eran los miembros de la familia que más tiempo pasaban en casa junto a los niños.



viernes 6 de noviembre de 2009

Fui a los bosques

"Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, y dejar a un lado todo lo que no fuese vida, para no descubrir en el momento de mi muerte, que no había vivido.
El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente, sólo mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro, examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida."

de "El Club de los poetas muertos"



domingo 1 de noviembre de 2009

Ookami

La figura de los lobos en Japón, nada tiene que ver con el lobo de caperucita que vive en el bosque y quiere zamparse a la niña, la abuelita y el cazador si se tercia. En el país del sol naciente los lobos eran considerados animales benéficos por los agricultores e incluso en la creencia shinto, ookami (lobo) es el mensajero de yama no kami (la diosa de la montaña), también se ocupa de vigilar y controlar los fuegos que se producen en la montaña.

Es por lo tanto un animal no solamente relacionado con la divinidad sino una figura relacionada con la sabiduría y la protección tanto de la naturaleza como del ser humano.




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sábado 31 de octubre de 2009

Érase una vez...

... Encuentros con la nostalgia.

Viendo de nuevo una de mis películas favoritas ("Bailando con lobos"), pienso en la mala fama que han recibido los lobos a lo largo de la historia, los cuales han sido despojados de sus territorios paulatinamente por los humanos, dejándolos sin terreno de caza para ganadería, sin llegar a ningún pacto o situación intermedia, los lobos han necesitado buscar formas de supervivencia y a veces han atacado rebaños de ovejas y no por el placer de la caza, sino por necesidad. Es por ello que al fastidiar al hombre (o ser humano, para los que prefieren el lenguaje políticamente correcto, ya que no pienso poner hombres/mujeres, ya que siempre me he sentido integrada en el colectivo con ese término) han sido castigados no sólo con exterminio sino también con mala fama. Los lobos no son malos como dicen en los cuentos, hacen lo que tienen que hacer para sobrevivir y rara vez atacan a las personas. Hay más casos de ataques de persona a persona que de lobo a persona... que os voy a contar.


De pequeños, a todos nos han contado cuentos de lobos feroces. A mí me cantaban cuentos de lobos buenos, con el dulce acompañamiento de las cuerdas pulsadas de una guitarra.

Debo confesar que mientras hacía esta entrada una emoción inesperada a aflorado poniéndome un nudo en la garganta, en especial al oir la música de Paco Ibáñez, que mi padre tocaba para mi hermana pequeña y para mí cuando apenas teníamos 3 y 6 años respectivamente.



Música de Paco Ibáñez
Poema de José Agustín Goytisolo

Érase una vez
un lobito bueno
al que maltrataban
todos los corderos.

Y había también
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un pirata honrado.

Todas estas cosas
había una vez,
cuando yo soñaba
un mundo al revés.

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de "El mercader de Venecia"

Bassanio: Prometedme la vida y confesaré la verdad.
Porcia: Pues bien: entonces confesad y vivid.
Bassanio: Cofesar que os amo y amaros habría sido el verdadero resumen de mi confesión.


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viernes 30 de octubre de 2009

El Arte: Ese mundo de sinvergüenzas

A raiz de una conversación sobre arte contemporáneo con una conocida, me acordé de un vídeo de "El Gañán" que puse hace tiempo en otro blog y que vuelvo a colocar en este.




No sabes, no sabes, no sabes, no sabes.

El Mercader de Venecia

El Mercader de Venecia es una de las obras de teatro de Shakespeare que consta entre mis favoritas. Atención a la intesidad de la pasión que expresa el juego de palabras de Porcia:

Porcia: Malditos sean vuestros ojos: Me han embrujado y partido en dos mitades. Una mitad de mi es vuestra, y la otra vuestra debería decir mía, pero si es mía es vuestra y siendo así... soy toda vuestra.