sábado 16 de febrero de 2008
Viaje al centro de la Tierra
Axel -dijo ella-, he hablado largamente con mi tutor. Es un sabio valiente, un hombre enérgico y decidido, y tú no olvidarás que por tus venas corre su sangre. Me ha revelado sus proyectos y comunicado sus esperanzas, y cómo espera alcanzar su objetivo. Lo alcanzará, no lo dudo. ¡Ah! ¡Mi querido Axel! ¡Qué hermoso es sacrificarse por la ciencia! ¡Y que inmensa gloria compartirá el profesor Lidenbrock con su compañero! Cuando vuelvas, serás un hombre, Axel, serás igual a tu tío, y serás libre. [...]
Francisco de Quevedo
Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo,
enfermedad que crece si es curada.
Este es el niño Amor, éste es tu abismo.
¡Mirad cual amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

La vida es sueño. Calderón de la barca
Con cada vez que te veo
nueva admiración me das,
y cuando te miro más,
aún más mirarte deseo.
Ojos hidrópicos creo
que mis ojos deben ser,
pues cuando es muerte el beber
beben más, y desta suerte,
viendo que el ver me da muerte
estoy muriendo por ver. Pero véate yo y muera,
que no sé, rendido ya,
si el verte muerte me da
el no verte qué me diera.
nueva admiración me das,
y cuando te miro más,
aún más mirarte deseo.
Ojos hidrópicos creo
que mis ojos deben ser,
pues cuando es muerte el beber
beben más, y desta suerte,
viendo que el ver me da muerte
estoy muriendo por ver. Pero véate yo y muera,
que no sé, rendido ya,
si el verte muerte me da
el no verte qué me diera.
sábado 9 de febrero de 2008
La princesa prometida. El libro
Hace aproximadamente unos 8 años que leí el libro (mucho despúes de haber visto la película). Me lo dejó una amiga de la adolescencia. Recuerdo que el último año de instituto, en cuanto oía el sonido del timbre que señalaba el final de las clases, salía corriendo para llegar a casa cuanto antes y poder seguir leyendo. Una vez incluso salí una hora antes.
La película está bien como representación visual de los hechos, pero no se queda más que en la superficie de la historia. Los personajes no son ni sombras de lo que son en el libro, pero al fin y al cabo cine y literatura son dos manifestaciones artísticas diferentes y no pueden representar las ideas de la misma manera. Por eso, para mí, esta historia cuenta más como libro que como película.
Del por qué no tengo este libro que tanto me gusta, no sabría qué decir exactamente, pero tal vez sea porque, a pesar de que he tenido varias ocasiones en las que podría haberlo comprado, no me parecía que fuese la mejor manera de adquirir un libro tan especial para mí.
Aquí dejo uno de los fragmentos que más me emocionó:
La película está bien como representación visual de los hechos, pero no se queda más que en la superficie de la historia. Los personajes no son ni sombras de lo que son en el libro, pero al fin y al cabo cine y literatura son dos manifestaciones artísticas diferentes y no pueden representar las ideas de la misma manera. Por eso, para mí, esta historia cuenta más como libro que como película.
Del por qué no tengo este libro que tanto me gusta, no sabría qué decir exactamente, pero tal vez sea porque, a pesar de que he tenido varias ocasiones en las que podría haberlo comprado, no me parecía que fuese la mejor manera de adquirir un libro tan especial para mí.
Aquí dejo uno de los fragmentos que más me emocionó:
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«Antes del amanecer, Buttercup se plantó delante de la choza del mozo de labranza. Oyó que ya estaba despierto. Llamó. Apareció él y se plantó en la puerta. A espaldas de Westley, Buttercup logró ver una pequeña vela y libros abiertos. Él esperó. Ella le miró, y después apartó la mirada. Era demasiado hermoso.
—Te amo —le dijo Buttercup—. Sé que esto debe resultarte sorprendente, puesto que lo único que he hecho siempre ha sido mofarme de ti, degradarte y provocarte, pero llevo ya varias horas amándote y cada segundo que pasa te amo más. Hace una hora, creí que te amaba más de lo que ninguna mujer ha amado nunca a un hombre, pero media hora más tarde, supe que lo que había sentido entonces no era nada comparado con lo que sentí después. Mas al cabo de diez minutos, comprendí que mi amor anterior era un charco comparado con el mar embravecido antes de la tempestad. A eso se parecen tus ojos, ¿lo sabías? Pues sí. ¿Cuántos minutos hace de eso? ¿Veinte? ¿Serían mis sentimientos tan encendidos entoces? No importa. -Buttercup no podía mirarlo. El sol comenzó a asomar entoces a sus espaldas y le infundió valor-. Ahora te amo más que hace veinte minutos, tanto que no existe comparación posible. Te amo más en este momento que cuando abriste la puerta de tu choza. En mi cuerpo no hay sitio más que para ti. Mis brazos te aman, mis orejas te adoran, mis rodillas tiemblan de ciego afecto. Mi mente te suplica que le pidas algo para que pueda obedecerte. ¿Quieres que te siga para el resto de tus días? Lo haré. ¿Quieres que me arrastre? Me arrastraré. Por ti me quedaré callada, por ti cantaré y si tienes hambre, deja que te traiga comida, y si tienes sed y sólo el vino Árabe puede saciarla, iré a Arabia, aunque esté en el otro confín del mundo, y te traeré una botella para el almuerzo. Sé que no puedo competir con la condesa ni en habilidades, ni en sabiduría ni en atracción, y vi la manera en que te miró. Y vi cómo tú la miraste. Pero recuerda, por favor, que ella es mayor y tiene otros intereses, mientras que yo tengo diecisiete años y para mí sólo existes tú. Mi querido Westley..., nunca te había llamado por tu nombre, ¿verdad...? Westley, Westley, Westley, Westley, querido Westley, adorado Westley, mi dulce, mi perfecto Westley, dime en un susurro que tendré la oportunidad de ganarme tu amor-.
Dicho lo cual se atrevió a hacer la cosa más valerosa que había hecho jamás: le miró directamente a los ojos.
Y él le cerró la puerta en la cara.
Sin una palabra.
Sin una palabra.
Buttercup echó a correr. Giró como un remolino y salió a la carrera. Las lágrimas amargas afluyeron a sus ojos; no veía nada, tropezó, fue a golpear contra el tronco de un árbol, cayó al suelo, se levantó, siguió corriendo; le ardía el hombro allí donde se había golpeado con el tronco del árbol; era un dolor fuerte, mas no lo sificiente como para aliviar su corazón destrozado».

Texto extraído de : http://tienda.cyberdark.net/xpromo/xpdf/la_princesa_prometida_cap1.pdf
Sin una palabra.
Sin una palabra.
Buttercup echó a correr. Giró como un remolino y salió a la carrera. Las lágrimas amargas afluyeron a sus ojos; no veía nada, tropezó, fue a golpear contra el tronco de un árbol, cayó al suelo, se levantó, siguió corriendo; le ardía el hombro allí donde se había golpeado con el tronco del árbol; era un dolor fuerte, mas no lo sificiente como para aliviar su corazón destrozado».

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Texto extraído de : http://tienda.cyberdark.net/xpromo/xpdf/la_princesa_prometida_cap1.pdf
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